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No hay espacio para el miedo al cambio
12-04-2020 por Maria José Cervantes

La pandemia por Covid-19 junto con la crisis económica es, sin duda, una de las situaciones más difíciles a la que nos hemos enfrentado en mucho tiempo, dado el súbito impacto que ha tenido en la economía mundial.

Dicha situación ha obligado a cientos de empresas aplicar de manera improvisada, alternativas de trabajo a distancia para evitar el paro de operaciones, lo que ha concientizado acerca de la importancia de ir a la par de la innovación digital y la apuesta por herramientas tecnológicas que, hoy más que nunca, seguirán teniendo más fuerza una vez pase toda la situación de coronavirus.

Si bien, el trabajo remoto es algo a lo que todavía no estamos acostumbrados, como líderes organizacionales, es nuestro deber responsabilizarnos de lo que esto implica para así contagiar a nuestro equipo, de la relevancia que tiene mantener la actividad pese a no estar presentes físicamente.  

El principal reto, entonces, es contar con la infraestructura tecnológica para atender la situación y la sobre todo la coordinación del equipo de trabajo que experimenta el trabajo digita, lo que exige mantener las conexiones de sus empleados, la conectividad y los medios para realizar sus labores de manera virtual, para seguir manteniendo la atención de su mercado, que ahora más que nunca, está conectado.

Pero el vaso hay que verlo medio lleno y tomar la situación como una oportunidad para medir la capacidad que tienen las organizaciones de crear espacios innovadores haciendo uso de la tecnología.

Es cierto que en cierta manera hemos venido avanzando en el tema digital, pero lo que vivimos hoy nos obliga a avanzar rápidamente, todavía hay mucho por hacer en cuanto a innovación y temas de trabajo remoto, tanto a manera de infraestructura como de conciencia organizacional.

Partamos primero de la intención de las empresas para dar el primer hacia la transformación digital y tener la convicción de que tarde o temprano es algo que se debe aplicar en las organizaciones. La tecnología no puede ni debe ser vista como una reducción en la productividad de las empresas, al contrario, podría dejar mejores resultados.

Hoy más que nunca, ya no hay espacio para el miedo.